El 29 de septiembre de 1255 y posteriormente en octubre de 1264, el rey Alfonso X el Sabio toma la ciudad en nombre de Castilla y la cristiandad. En primera instancia la villa fue cedida al infante D. Enrique, aunque debido a su carácter fronterizo, volvió rápidamente a manos reales. En 1408 el rey pone la ciudad en manos de su privado D. Ruy López Dávalos, para otorgarla a los Ponce de
León en 1440, Duque de
Arcos hasta bien entrado el siglo XVIII. En este mismo siglo, en 1706, Felipe V le concede el título de Noble y Fidelísima.