Durante los años de la posguerra la ciudad vive una profunda crisis que provoca la emigración de muchos olvereños al norte de
España y a países como
Países Bajos,
Francia,
Suiza y
Alemania. La instauración de la democracia y la promulgación de la Constitución española de 1978 se convierte en el punto de partida de una nueva etapa en toda la nación. Las elecciones celebradas con posterioridad son ganadas en
Olvera por el PSOE con 9 concejales, seguido de UCD con 6 y de PCE con 2. El alcalde socialista, Antonio Sánchez Trujillo se convierte en el primer alcalde de la democracia. De su mano, el consistorio comienza un importante proceso de modernización y adaptación de las infraestructuras a los nuevos tiempos.