
Ahora os voy a contar yo otra leyenda a todos y todas:
Siempre es mejor construir que destruir. Y sembrar es construir para el día de mañana, para recoger más adelante.
Sembrad vuestra fe, para sostener y apoyar a los que vacilan. Sembrad vuestra abnegación y no la reservéis solamente para vosotros y vosotras. Sembrad vuestra confianza y Dios no os dejará ni los hombres ni mujeres os fallarán.
Sembrad la sonrisa a vuestro alrededor; la sonrisa hace bien y os hace bien, la sonrisa disipa nubes y suaviza tiranteces.
Sembrad vuestra dulzura y llegareis a conquistar a los hombres y mujeres, aún aquellos y aquellas que tienden a la violencia o no saben dominarse.
Sembrad vuestra amistad, vuestro gozo y entusiasmo en todos aquellos y aquellas que lo necesitan, pues así llegareis a hacer felices a los demás y ellos os harán felices.
Sembrad vuestros sacrificios, aún con lágrimas y sin alarde; todo sacrificio requiere una cuota de dolor y de sangre; pero toda sangre es redentora y toda lágrima es purificadora.
Sembrad toda vuestra vida; que toda vuestra vida sea una verdadera siembra de alegría, de bondad, de paz y de amor; el que siembra luz, recogerá calor; en cambio, el que siembra vientos, recogerá tempestades.
Todos nosotros somos hijos e hijas de la luz y del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas. Como hijos de la luz, debemos iluminar a cuantos están cerca de nosotros, iluminarles, para llevarles al Señor. Que las tinieblas no iluminen, no es extraño; pero que la luz se apague, causa angustia.
Siempre es mejor construir que destruir. Y sembrar es construir para el día de mañana, para recoger más adelante.
Sembrad vuestra fe, para sostener y apoyar a los que vacilan. Sembrad vuestra abnegación y no la reservéis solamente para vosotros y vosotras. Sembrad vuestra confianza y Dios no os dejará ni los hombres ni mujeres os fallarán.
Sembrad la sonrisa a vuestro alrededor; la sonrisa hace bien y os hace bien, la sonrisa disipa nubes y suaviza tiranteces.
Sembrad vuestra dulzura y llegareis a conquistar a los hombres y mujeres, aún aquellos y aquellas que tienden a la violencia o no saben dominarse.
Sembrad vuestra amistad, vuestro gozo y entusiasmo en todos aquellos y aquellas que lo necesitan, pues así llegareis a hacer felices a los demás y ellos os harán felices.
Sembrad vuestros sacrificios, aún con lágrimas y sin alarde; todo sacrificio requiere una cuota de dolor y de sangre; pero toda sangre es redentora y toda lágrima es purificadora.
Sembrad toda vuestra vida; que toda vuestra vida sea una verdadera siembra de alegría, de bondad, de paz y de amor; el que siembra luz, recogerá calor; en cambio, el que siembra vientos, recogerá tempestades.
Todos nosotros somos hijos e hijas de la luz y del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas. Como hijos de la luz, debemos iluminar a cuantos están cerca de nosotros, iluminarles, para llevarles al Señor. Que las tinieblas no iluminen, no es extraño; pero que la luz se apague, causa angustia.
Buenos dias Juan Andrés ¡
¡Que grande eres!
¡Que grande eres!