Buenos días, Ana. Agradezco mucho el seguimiento que has hecho en torno a mi persona, ahora sé que tengo una buena embajadora en mi querida Purullena.
Según he leído en el foro debes andar algo fastidiada de las cervicales; deseo que te mejores y seas plenamente tú. Como te dije en otro mensaje, tu poesía me
parece que te lleva por el buen camino, persevera. La poesía ensancha el alma y ennoblece el corazón.
Me pediste que os enviará algún poema mío, pues aquí lo teneis. Se trata de un poema perteneciente allibro "Desván de la memoria" ganador del premio José Antonio Ochaíta, en Guadalajara. Va dedicado a tí, especialmente, a Rosa, y a todos los amigos del foro que fueron niños en Purullena.
ENTRE LA NIEBLA AZUL DE LOS ESPEJOS
A la niña que fui
Muchas veces te asomas
con el jazmín menudo de tu risa
llena de chocolate,
con tu mirar de almendra y tus zapatos
lustrosos de domingo.
Te percibo difusa
entre la niebla azul de los espejos,
con tus pupilas anchas de retrato
en donde aún anidan golondrinas.
Todo el aire del cuarto enferma de nostalgia
y juego aperseguirte
por las esquinas frías del azogue,
como en aquellos días de columpios,
cuando el verano henchía
de almibar los cerezos.
Nuestra infancia corría por el jardín
con su caja de sueños bajo el brazo,
pasajera de lluvias y arcoiris;
con una seña y un nombre secretos.
A veces se inflamaba
de noche, con la luna entrando en el desván,
nuestr5a sed de misterios.
Subíamos los peldaños descalzas, de puntillas,
entre un murmullo seco de sombras alargadas,
con un miedo morboso y excitante que detenía la lengua.
Bajo la claraboya que irradiaba
hebras de luz, polvo y ceniza,
hablábamos de aquel país de los jamases,
de gnomos y de duendes,
de islas habitadas
por terribles gigantes y niños de cristal.
Del pequeño desván ya sólo quedan
un baúl deslucido con algunos disfraces,
muñecas rotas, flores amarillas,
un balancín, algún oso de trapo
y aquel retrato antiguo de los ojos de ausencia,
que tapa los regueros de un orín de alcayatas.
Después vino el naufragio del sueño adolescente.
No sabíamos que a fuerza
de subir los peldaños se acaba la escalera
y esta bruma incesante de los años
nos amortaja infancias,
y entonces llega la estación vacía
y te mete en un tren con gesto de borrasca
donde reina una niebla que invade los espejos
y te envuelve y te envuelve en esa dimensión
de la que nunca, nunca se regresa.
Besos. Carmen
Según he leído en el foro debes andar algo fastidiada de las cervicales; deseo que te mejores y seas plenamente tú. Como te dije en otro mensaje, tu poesía me
parece que te lleva por el buen camino, persevera. La poesía ensancha el alma y ennoblece el corazón.
Me pediste que os enviará algún poema mío, pues aquí lo teneis. Se trata de un poema perteneciente allibro "Desván de la memoria" ganador del premio José Antonio Ochaíta, en Guadalajara. Va dedicado a tí, especialmente, a Rosa, y a todos los amigos del foro que fueron niños en Purullena.
ENTRE LA NIEBLA AZUL DE LOS ESPEJOS
A la niña que fui
Muchas veces te asomas
con el jazmín menudo de tu risa
llena de chocolate,
con tu mirar de almendra y tus zapatos
lustrosos de domingo.
Te percibo difusa
entre la niebla azul de los espejos,
con tus pupilas anchas de retrato
en donde aún anidan golondrinas.
Todo el aire del cuarto enferma de nostalgia
y juego aperseguirte
por las esquinas frías del azogue,
como en aquellos días de columpios,
cuando el verano henchía
de almibar los cerezos.
Nuestra infancia corría por el jardín
con su caja de sueños bajo el brazo,
pasajera de lluvias y arcoiris;
con una seña y un nombre secretos.
A veces se inflamaba
de noche, con la luna entrando en el desván,
nuestr5a sed de misterios.
Subíamos los peldaños descalzas, de puntillas,
entre un murmullo seco de sombras alargadas,
con un miedo morboso y excitante que detenía la lengua.
Bajo la claraboya que irradiaba
hebras de luz, polvo y ceniza,
hablábamos de aquel país de los jamases,
de gnomos y de duendes,
de islas habitadas
por terribles gigantes y niños de cristal.
Del pequeño desván ya sólo quedan
un baúl deslucido con algunos disfraces,
muñecas rotas, flores amarillas,
un balancín, algún oso de trapo
y aquel retrato antiguo de los ojos de ausencia,
que tapa los regueros de un orín de alcayatas.
Después vino el naufragio del sueño adolescente.
No sabíamos que a fuerza
de subir los peldaños se acaba la escalera
y esta bruma incesante de los años
nos amortaja infancias,
y entonces llega la estación vacía
y te mete en un tren con gesto de borrasca
donde reina una niebla que invade los espejos
y te envuelve y te envuelve en esa dimensión
de la que nunca, nunca se regresa.
Besos. Carmen
Hola Carmen, Gracias por tu poema, solo lo he leido dos vesces, siempre me gusta leerlos varias veces, contra más mejor, me gusta sacar la esencia de cada verso, y vivirlo, al igual que un buen libro, o un hemoso relato..
Y por descontado, puedes contar conmigo como tu enbajadora, no solo en Purullena, ya que yo vivo fuera de nuestro pueblo, si no donde me encuentre, y comparta mis pasión con mis afines a la poesia.
Y por descontado, puedes contar conmigo como tu enbajadora, no solo en Purullena, ya que yo vivo fuera de nuestro pueblo, si no donde me encuentre, y comparta mis pasión con mis afines a la poesia.