San Agustín (doctor de la
Iglesia latina, 354-430):
"Es la caridad la que distingue a los hijos de Dios de los hijos del diablo. Podrán todos signarse con el signo de la
cruz de
Cristo, responder todos «Amén», cantar todos «alleluia», hacerse
bautizar todos, entrar en las
iglesias, edificar basílicas: los hijos de Dios no se distinguen de los hijos del diablo más que por la caridad. (...) Si te falta esto, todo el resto no te sirve para nada; pero si te falta todo lo demás y no tienes más que esto,
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