¡HOLA VICTORIA, MACARENA, NOEMI, CASTILLEJA, ROSA!, gracias por estar un día más en este foro.
VIC TORIA, es muy bonita esa poesía, ya veré a ver quien es.
CASTILLEJA, tu pregunta ya te la aclarará MACARENA
NOEMI, ROSA, MADRE CORAJE, buenos días. Os dejo estas letrillas y una explicación para aquellos que sean de Despeñaperros para arriba.
Por estos lares tenemos muchas encinas y alcornoques, aquellos de donde se saca el corcho, en uno de ellos, muy cerca del pueblo, hacíamos los chavales nuestros columpios (remeceores en nuestro lenguaje). Se cogían las sogas de amarrar las bestias y con ellas los hacíamos. Siempre nos daban las cuerdas (sogas) más viejas que eran las que no se usaban. Todo esto ocurría en los días en que se hacían las matanzas de los cerdos, era una fiesta en casa donde acudían todos los amigos. Las orejas y el rabo era nuestra presa favorita (no nos daban otra) y la asábamos en la candela (Lo de asar, es un decir, salían o crudas o como carbón) pero se pasaba de miedo. El viejo alcornoque resistió siglos, hasta que le llegó su momento y, como todo, termino su vida. Aquellos que hemos cumplido más de una vez los 18 años, no nos hemos olvidado de el.
VIEJO ALCORNOQUE
¿Donde estará el alcornoque?
El de jugar las partidas
Aquel de la carretera
De la cerca derruida
Aquel de hacer los columpios
Con las cuerdas corroídas
La de amarras los caballos
Que cogían a escondidas
Donde iban los chiquillos
A columpiarse temprano
En las mañanas de inviernos
Y con el frío en sus manos
Aquel de la rama grande
El que estaba en el rincón
Aquel que daba de corcho
Para cargar un camión
Aquel alcornoque grande
Al que todos conocían
Con solo decir “alcornoque”
No hacía falta ningún guía
Aquel de quinientos años
Porfiando con el viento
El que aguantó chaparrones
Y nieve en otros momentos
Aguantó mil embestidas
De las guerras de chavales
Siempre ganó la partida
A todos los vendavales
Nunca sufrió un accidente
Ni jóvenes ni doncellas
Entre sus ramas floridas
A pesar de andar por ellas
¿Qué fue del viejo alcornoque?
De aquel columpio amarrado
Ya no lo veo al pasar
Ni hay chavales a su lado
A. E. I.
VIC TORIA, es muy bonita esa poesía, ya veré a ver quien es.
CASTILLEJA, tu pregunta ya te la aclarará MACARENA
NOEMI, ROSA, MADRE CORAJE, buenos días. Os dejo estas letrillas y una explicación para aquellos que sean de Despeñaperros para arriba.
Por estos lares tenemos muchas encinas y alcornoques, aquellos de donde se saca el corcho, en uno de ellos, muy cerca del pueblo, hacíamos los chavales nuestros columpios (remeceores en nuestro lenguaje). Se cogían las sogas de amarrar las bestias y con ellas los hacíamos. Siempre nos daban las cuerdas (sogas) más viejas que eran las que no se usaban. Todo esto ocurría en los días en que se hacían las matanzas de los cerdos, era una fiesta en casa donde acudían todos los amigos. Las orejas y el rabo era nuestra presa favorita (no nos daban otra) y la asábamos en la candela (Lo de asar, es un decir, salían o crudas o como carbón) pero se pasaba de miedo. El viejo alcornoque resistió siglos, hasta que le llegó su momento y, como todo, termino su vida. Aquellos que hemos cumplido más de una vez los 18 años, no nos hemos olvidado de el.
VIEJO ALCORNOQUE
¿Donde estará el alcornoque?
El de jugar las partidas
Aquel de la carretera
De la cerca derruida
Aquel de hacer los columpios
Con las cuerdas corroídas
La de amarras los caballos
Que cogían a escondidas
Donde iban los chiquillos
A columpiarse temprano
En las mañanas de inviernos
Y con el frío en sus manos
Aquel de la rama grande
El que estaba en el rincón
Aquel que daba de corcho
Para cargar un camión
Aquel alcornoque grande
Al que todos conocían
Con solo decir “alcornoque”
No hacía falta ningún guía
Aquel de quinientos años
Porfiando con el viento
El que aguantó chaparrones
Y nieve en otros momentos
Aguantó mil embestidas
De las guerras de chavales
Siempre ganó la partida
A todos los vendavales
Nunca sufrió un accidente
Ni jóvenes ni doncellas
Entre sus ramas floridas
A pesar de andar por ellas
¿Qué fue del viejo alcornoque?
De aquel columpio amarrado
Ya no lo veo al pasar
Ni hay chavales a su lado
A. E. I.