.... El elixir de la amistad era inagotable en este reino y sus habitantes crecian por momentos, algunos no se prodigaban mucho por sus calles, pues sus quehaceres no se lo permitían, pero estaban ahí, aunque ajenos a lo que sucedía. El rey seguía en su línea, amenizando a sus súbditos con inteligentes enseñanzas, como aquella acaecida, cuyo protagonista era un equino al que bautizó con el nombre de Mercedes, porque deseaba tenerlo a su "merced". La reina seguía como siempre, discreta. La capitana se enamoró de un extranjero envuelto en telas y sugirió a su desposado hacer un trío, cosa que al caballero Juan no le gustó, pués pensaba que 3 eran multitud, además de salir muy caro, así que para compensar a su adorada esposa le quitaba las telañas y las paseaba por los alrededores del reino, llegando a organizar un evento de telarañas al que se unieron Sir Carlos y Sir Jose. La desposada de Carlos amenizaba todas las conversaciones del reino con su chispa y desparpajo. La dama Encarna por su parte aportaba la sencillez y la constancia (siempre está ahí y oportuna siempre). Otro de los súbditos era un entusiasta del reino, lo amaba sobre todas las cosas, (bueno sobre todas las cosas no, su Virgen de la Cabeza era algo especial) a este hombre le encantaba conocer de primera mano a todos los súbditos y disfrutaba aprendiendo con las tecnologías tan nuevas para él... Otras historias acaecían en este reino, pero ya las iremos relatando... ¡Ah! se me olvidaba, los entes malignos desaparecieron fueron rociados por EL ELIXIR MÁGICO, aunque algunos no llegaban a ser entes malignos, se quedaban en duendecillos traviesos.
Saludos y buenas noches.
Saludos y buenas noches.