¡Y que lo digas!, cuando veo a Dña Pepita, los recuerdos afloran en mi... aquellas clases en el
castillo, interrumpidas muchas veces por aalgún "quehacer doméstico"..., presentaciones teatrales improvisadas..., aquella exigencia en la buena postura para leer y en la buena pronunciación..., tantas y tantas cosas que, a lo largo de mi vida, he recordado con nostalgia y con admiración a la forma tan especial de "enseñar"