"El
Castillo de
Loarre estaba ya en la
sierra cuando tu no eras siquiera una intención de ser y allí seguirá desafiante cuando de nuevo tu y yo nos hayamos desdibujado en el reino de las ideas. Desde su atalaya ha visto pasar culturas, civilizaciones, batallas, treguas, amores, desencuentros, estilos, modas, creyentes, infieles, conservadores, renovadores, políticos, cineastas, turistas, etc. A todo ello ha resistido y allí nos espera paciente a que en un día tranquilo nos dejemos llevar por su embrujo y desde el recogimiento dentro de sus
iglesias o dispersando la mirada sobre la Sotonera percibamos en nuestro interior las sutiles vibraciones de sus antiguos moradores.
Te recomiendo encarecidamente la visita fuera de temporada, en sosiego, cuando apenas haya nadie tangible a tu alrededor. Saborea su
arte aun cuando no lo comprendas y dejarte llevar. Y como suplica desde
la era 1124 la voz del siervo TVLGAS convertida en
piedra en el séptimo sillar derecho de la
puerta principal: -Ruega al Padre para que le de vida eterna-."
Autor: A. García Omedes
Texto extraído de: http://www. castillodeloarre. org/