El grupo de
San José y el Niño, es posible que sea del insigne
escultor sevillano Martínez Montañés y su taller, pero el Dr. Don Jesús Hernández Perera cree más cercano al
arte de Francisco de Ocampo; La
Virgen del Rosario, de Fernando Estévez; En el segundo cuerpo y en el centro del
retablo, se encuentra la imagen titular de
San Marcos Evangelista, pequeña talla
gótico-flamenca que según la
tradición, apareció en las costas del menceyato de Icoden antes de la conquista; es, por tanto, una de la más antigua de cuantas se conservan en
Tenerife. No cabe duda que todo el repertorio decorativo es en su origen, una vez más, plateresco, pero más por lo que el término connota de calco en los motivos de << platería >> isleña barroca, que por filiación respecto a aquel Renacimiento hispano. Por eso mismo no es correcto calificar de plateresco a este retablo. La primera apreciación precisa que surge de la contemplación de conjunto es su manifiesto gusto lusitano, bien definido en la planitud de su disposición, y en la profusa decoración que lo invade todo con un evidente << horror vacui >>, dejando apenas algún listel (Línea o lista fina que sirve de
adorno) en los cornizamientos de entablamentos, y en banquillos.