
EL TOTA
Este personaje fue muy conocido durante los años setenta. Siempre andaba por el Paseo de San Gregorio con una sonrisa permanente, lo que se llama de oreja a oreja, hablando con todo el que se encontraba y bromeando. Iba ataviado en todo momento con una guerrera militar, llevando sobre su pecho condecoraciones, medallas y escudos de equipos de futbol (hoy llamados pins). Cuando llegaba la Semana Santa y oía un tambor, el Tota se colocaba detrás de las Cofradías y desfilaba con empaque y mucho garbo. Marchaba en todas las procesiones con un bastoncillo que movía con mucha gracia.
El Tota siempre estará en la memoria de muchos puertollaneros
Francisco Gutierrez
Este personaje fue muy conocido durante los años setenta. Siempre andaba por el Paseo de San Gregorio con una sonrisa permanente, lo que se llama de oreja a oreja, hablando con todo el que se encontraba y bromeando. Iba ataviado en todo momento con una guerrera militar, llevando sobre su pecho condecoraciones, medallas y escudos de equipos de futbol (hoy llamados pins). Cuando llegaba la Semana Santa y oía un tambor, el Tota se colocaba detrás de las Cofradías y desfilaba con empaque y mucho garbo. Marchaba en todas las procesiones con un bastoncillo que movía con mucha gracia.
El Tota siempre estará en la memoria de muchos puertollaneros
Francisco Gutierrez