Pero todos sabemos que la dicha de unos es la desdicha de otros, y en este caso la desesperación y la tristeza invadieron a las dos hermanas mayores. Tanto fue así que ambas acabaron con su vida, colgadas o ahogadas, por no poder soportar el haber rechazado a aquel preciado esposo. La vida siguió y un día, mientras hacían vida de marido y mujer, el diablo hizo una visita a Piel de Oso, y le dijo que se había cobrado dos almas al precio de una, las almas de las hermanas de su mujer. No todo podía ... (ver texto completo)
