
El rey de Sajonia se había convertido en Augusto II de Polonia, pero pronto los polacos tendrán razones para arrepentirse de su decisión, porque el nuevo soberano entra a sangre y fuego, arrasando los lugares por donde pasa. Todo aquello que no resultaba destruido, era entregado al pillaje. No satisfecho con estos desmanes, lanza a Polonia a una guerra contra Suecia infravalorando a su joven monarca, Carlos XII. Todavía no sabía que había ido a topar con un magnífico militar y estratega. Carlos avanzó hasta entrar en Polonia y llegar a una legua de Varsovia, obligando a Augusto a huir precipitadamente hacia Cracovia. Mientras tanto la Dieta envía una delegación ante el rey de Suecia. Al frente de la misma iba Estanislao Leczinski.