
Majestad —dijo el Primer Ministro—, debo insistir en que dejéis esos libros. — En esto tomó el volumen, lo cerró y lo colocó sobre una estantería alta. León, enfurruñado, cogió en brazos a su conejo y abandonó la biblioteca.
El libro de los animales
El libro de los animales
León se pasó toda la noche pensando en aquel libro, y al amanecer fue a despertar al ama Felisa.
El libro de los animales
El libro de los animales
León se pasó toda la noche pensando en aquel libro, y al amanecer fue a despertar al ama Felisa.