El tamaño del
palomar estaba siempre en relación con el de la
finca.
De media, se cuenta ½ hectárea por
nido, lo que permitía calcular el territorio necesario para la alimentación de las palomas. Se entiende el interés que tenía la cría intensiva de las palomas, cuando se observa el esmero aportado en la construcción del palomar. El palomar se ubicaba en un lugar elevado con el fin de ayudar a las palomas jóvenes a encontrar su nido, estando la apertura y zona de despegue situada al lado opuesto
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