
El principal
monumento local es la
Iglesia Vieja. Este templo fue edificado en el siglo XII en estilo
románico, sufriendo una profunda reconstrucción alrededor del año 1500. Se ubica en un solitario y hermoso paraje al oeste del casco urbano. De la época más antigua conserva diversas estructuras. Sin duda la más valiosa es la
portada. La forman tres archivoltas de medio punto, además del
arco de entrada y la chambrana envolvente. Como ornamentación, la rosca más interna exhibe delicados dibujos geométricos de escaso relieve, la intermedia un trío de baquetones y la externa una
banda de tacos. Una hilera de florones tangentes entre sí rellena por entero la chambrana. Los
capiteles de las dos
columnas sustentantes muestran parejas de cuadrúpedos enfrentados. Atendiendo a otras partes, también son primitivos diversos
canecillos con figuras y dos columnas del interior. Los capiteles de esas últimas piezas muestran a un pelícano alimentando a sus crías y un delicado laberinto de tallos con volutas. La
espadaña también es
románica, taladrada por dos grandes vanos para las
campanas y con un remate muy agudo. Si accedemos a los espacios internos veremos que la techumbre la forman dos sólidas
bóvedas góticas, de crucería con terceletes. Proceden de las obras del siglo XVI, al igual que casi todos los muros actuales, reforzados con gruesos contrafuertes.
Este templo fue la sede de la
parroquia hasta alrededor del año 1900, época en la que fue sustituido en su función por la Iglesia Nueva. Por entonces se trasladaron todos los objetos de culto al otro oratorio y el
edificio quedó abandonado. Con el huracán de Santander de 1941, que sopló con gran intensidad por aquí, se revolvieron los
tejados y más tarde se quitaron parte de las tejas para recomponer la techumbre de la otra iglesia. A nuestros días, pese a su solidez, el vetusto edificio llegó en un alarmante estado ruinoso, a punto de desplomarse, con las bóvedas semihundidas e invadido por la maleza. El tesón y entusiasmo de un vecino del
pueblo consiguió unir las voluntades de las demás gentes para impulsar la restauración. Con dineros particulares y trabajos voluntarios y alguna subvención oficial se logró rehacer la solidez y la integridad primitivas, a falta sólo del acondicionamiento interno. La Fundación de
Santa María la Real de Aguilar de Campoó tiene programada su recuperación total, dentro del programa del Románico Norte.
Otro monumento notable es la Iglesia Nueva, creada alrededor del año 1900 y situada en el centro del pueblo. Su promotor fue don Domingo de la Peña, canónigo de la
catedral de Osma y natural del pueblo. Lo fundó como
ermita dedicada a la Inmaculada, pero asumió desde sus comienzos todos los cultos y las funciones parroquiales. Para ello, ya dijimos que trajeron desde la sede antigua los
retablos y la
pila bautismal. En 1910 se completó su prestancia con la construcción de la esbelta y característica
torre, símbolo local.
En el interior destaca el
retablo mayor, de estilo renacentista, desgraciadamente repintado. Está presidido por una
estatua ecuestre de Santiago Apóstol, el patrono local. Faltan las imágenes laterales de
San Miguel y de San Cristóbal, las cuales pasaron a manos particulares al quedar en la
casa rectoral cuando ésta fue enajenada.
Entre la
arquitectura civil destaca El Arco, noble portalada para acceso a los
corrales de una casona solariega desaparecida.
Dentro del apartado de la arquitectura popular se dan dos tipos principales de viviendas. Unas se agrupan en largas hileras y constan de tres plantas. Sus
fachadas se animan con un característico
balcón, tendido todo a lo largo del último piso y apoyado lateralmente en sólidos muros cortafuegos. La otra tipología la forman
casas aisladas, de gran tamaño, con un extenso portalón o cobertizo en el lateral septentrional. Son relativamente modernas pues surgieron principios del siglo XX.
En varios de los
edificios más antiguos se conservan
puertas en arco, que son ojivales en algún caso. Nota peculiar del pueblo es que todas las fachadas de las viviendas tradicionales están orientadas hacia el este. Se proyectaron así para quedar más resguardadas del viento "gallego" o "regañón", que sopla furioso del noroeste, temible portador de
nevadas y ventiscas.
Bien hermosas son las tres
fuentes creadas en el año 1936. Constan de un sólido pilar cuadrado rematado en una bola y un largo
abrevadero. Fueron cinceladas en
piedra bien trabajada.
En el centro del pueblo se ubicó antaño la ermita de San Valentín, secularizada al construirse la Iglesia Nueva, pues quedaba a escasa distancia de ella. Su estructura perduró hasta el año 1950, aprovechada como Casa de Concejo, derribada para construir la actual.