Casi asomado al
pantano del Ebro, en una
carretera que, partiendo de Cillerue-lo de
Bezana a la izquierda, recorre todos los
pueblos de un apéndice de la provin-cia que se introduce en tierras cántabras, –zona de
Arija y
Santa Gadea–, hallamos a
VILLAMEDIANA DE SAN ROMÁN, a 43 kilómetros de Sedano y 77 de
Burgos. Los límites con
Cantabria,
Quintanilla de San Román,
Cilleruelo de Bezana, las
aguas del pantano del Ebro y
Arnedo forman corona a su alrededor. En el documento fundacional del
monasterio de San Salvador de Oña, el 12 de febrero de 1011, aparece ya escrito su nombre por primera vez609 y pertenecía al señorío del marqués de Cilleruelo, según afirmaron sus pobladores en las res-puestas generales del Catastro del Marqués de la Ensenada en 1752610. Su población ascendía a 66 personas en el año 1848, según atestigua Pascual Madoz en su Diccionario geográfico611. Aprovechando la bonanza poblacional de la segunda mitad del siglo XIX, creció, como la inmensa mayoría de los pueblos de la provincia, llegando a 93 habitan-tes en el año 1900. Aún creció más en la difícil primera mitad del siglo XX y presentaba en 1950 un censo de 102 personas. Pero no ha podido soportar los persistentes embates de la emigra-ción de la segunda mitad del siglo que lo han dejado reducido a 7 habitantes en el año 2000612. Santa María Magdalena es la titu-lar de su
iglesia, barroca, de una nave, con pilastrones,
arcos y nervios de
piedra y
alero moldurado. Su
ábside es rectangular con pilastrones-contrafuertes en
esquinas. La
portada tiene
arco de medio punto, sencilla, bajo
pórtico cerrado, también con arco de medio punto. Y la
torre es cuadrada, con imposta corrida y rematada en
cruz, con cuatro huecos y dos
campanas. La
pila es renacentista de copa lisa, con gran anillo y base cónica; y el
retablo mayor es neoclásico. Hay dos buenas imágenes de san Lucas y san Marcos. Sus libros parroquiales comienzan en el año 1590