Desde la sede y en el mejor ambiente (esperando a que el rooibos enfríe), se os aprecia y estima. Es noche fría y cerrada, de invierno, de fina lluvia, de varas, del ambiente más castizo al calor del cálido roble. De momento las cestas descansan, ahora tenemos a nuestro maestro centrado en el campo de la fina lámpara. La cercana subida de la luz estoy seguro de que no tiene nada que ver. Un auténtico privilegio verle con que maestria coloca la vara en el lugar que pide. El de los Castañales al parecer ... (ver texto completo)