Comienza el nuevo año. Uno más y el castillo de Benar sigue perdiendo piedras. Me atrevo a decir que no es por la inconsistencia de su argamasa. Más bien es debido a la pasividad de sus dueños y la falta de inquietudes de los omañeses, entre los que me encuentro. A sabiendas de que se trata de una construcción de características únicas, por su forma y emplazamiento, hasta ahora, y a pesar de los ruegos y lamentaciones, no hemos sabido tocar la sensibilidad de las administraciones, si la tuvieran, para remediar lo que parece su eminente desaparición, dado el estado de ruina en el que se encuentra. Desde aquí y en este 2018, llamo la atención, una vez más, para reclamar su recuperación o rehabilitación, animando a los omañeses para que nos pongamos seriamente a demandar su cuidadado, a través de asociaciones existentes, como el Instituto Omañes de Cultura, Promunumenta u otras existentes que quisieran poner en marcha formalmente esta reivindicación. Un saludo.