Que sí Cristóbal que ya te distingo de los demás, y recuerdo que me dijiste que tu mujer era Angelines, hija de Sra. Evangelina y Sr. Estevan.
De niñas hemos jugado juntas, entonces vivían en la carrtera casi frente a la
casa donde vivía el cura D. Enemerenciano (más que un nombre parece una venganza).