VACACIONES EN SALAMANCA (cuarta parte)
Vuelan los días y ya asoman mis vacaciones. Las temperaturas son prometedoras, la mente se sumerge en preparativos que uno debe tener presente y no olvidar; aún recuerdo el año en que me dejé la cámara de fotos y tuve que comprar dos de cartón en los chinos de Béjar. Una de ellas no me dejó ni una foto que ver. Y el coche, lo primero que haré es ponerlo a punto en el taller. Una buena lavada y ordenar el maletero para ganar espacio. El primer día de vacaciones lo pienso gastar relajado, porque seguramente saldré tarde de hacer el inventario y será pesado ponerse en menesteres que no sean reposo y ocio. Algunas compras sí. Comprar siempre gusta y no supone esfuerzo.
Vuelan los días y ya asoman mis vacaciones. Las temperaturas son prometedoras, la mente se sumerge en preparativos que uno debe tener presente y no olvidar; aún recuerdo el año en que me dejé la cámara de fotos y tuve que comprar dos de cartón en los chinos de Béjar. Una de ellas no me dejó ni una foto que ver. Y el coche, lo primero que haré es ponerlo a punto en el taller. Una buena lavada y ordenar el maletero para ganar espacio. El primer día de vacaciones lo pienso gastar relajado, porque seguramente saldré tarde de hacer el inventario y será pesado ponerse en menesteres que no sean reposo y ocio. Algunas compras sí. Comprar siempre gusta y no supone esfuerzo.