Dentro de lo florido del
campo, que me alegra, me apena ver a qué ha quedado reducido el "Prado" de mi niñez, lleno de frondosos robles.
En la
foto original, con bastante mayor definición que la que aquí aparece, se puede observar con toda claridad la escased actual de robles, el
camino hacia Porteros y la curva después de cruzar el regaro del
Horno. Naturalmente, a lo lejos, gran parte de Porteros y la
Sierra.