Don Florentino estuvo en el Seminario de Sigüenza estudiando. Estaba terminando la carrera sacerdotal cuando vino la guerra civil. Al estar de vacaciones de verano, en el pueblo, se libró de padecer persecución por su estatus ya que Deza no cayó en zona republicana. Muchos compañeros suyos lo pasaron muy mal y otros fueron víctimas inocentes de aquellos tiempos de enfrentamientos sin sentido. Cuando acabó la guerra, volvió a casa ya que estuvo movilizado y no regresó al Seminario. Con sus estudios pudo fácilmente sacarse la carrera de maestro y la ejerció con un celo encomiable pues tenía un amor a los niños excepcional y una paciencia fuera de lo normal.
En sus vacaciones, siempre vino a su pueblo y con todo el mundo tenía que pararse y hacer su charradilla. Sus paseos al Sanroquillo eran lo habitual y a menudo se le veía acompañado de niños o mozalbetes.
Don Florentino fue una persona muy estimada y querida. En su casa tenía una radio que trajo de Madrid y que fue de las primeras que hubo en el pueblo. Nos invitaba a oír Radio Andorra y a escuchar sus canciones, después de aquellas dedicatorias interminable de la emisora.
Un recuerdo y un abrazo.
En sus vacaciones, siempre vino a su pueblo y con todo el mundo tenía que pararse y hacer su charradilla. Sus paseos al Sanroquillo eran lo habitual y a menudo se le veía acompañado de niños o mozalbetes.
Don Florentino fue una persona muy estimada y querida. En su casa tenía una radio que trajo de Madrid y que fue de las primeras que hubo en el pueblo. Nos invitaba a oír Radio Andorra y a escuchar sus canciones, después de aquellas dedicatorias interminable de la emisora.
Un recuerdo y un abrazo.