Toro; esa joya arquitectónica en línea cristiana acompañada de esa maravillosa estampa paisajística, que se divisa desde su
balcón natural del Duero y que le a valido a la ciudad el ser declarada de interés turístico: antes había sido declarada conjunto “
monumental histórico y
artístico”.
Las mujeres, y entre ellas Dª Elvira, en la edad media ejercieron un gran poder, bien, defendiéndose ellas mismas o, a miembros de sus
familias convirtiéndose en grandes regentas, (como sucedió con María de Molina) fue reina consorte con Sancho IV “El Bravo” Rey de
Castilla y León, más tarde seria regenta de si hijo y después de su nieto. Las huellas de estas personas y otras han dejado sello de enaltecimiento en esta ciudad. De Maria de Molina sabemos que sintió el primer dolor de su primer parto en esta ciudad, cuando le empezaron a fallar sus piernas, se arrodillo en una alfombra, momento que empezaron a repicar las
campanas del
convento de de
Santa Sofía, al tiempo que nacía su primer hija. El Rey Sancho la alza en sus brazos para reconocerla como hija suya y recordando la ancestral
costumbre de los Godos, prometiéndole a su esposa, como regalo el señorío de Molina. Poniéndole de nombre a la niña Isabel.
Fue tanto el poder de las mujeres en la edad media que Elvira infanta, parecía reina de toro y con su hermana Urraca, se les llegó a mencionar como reinas
medievales. Estas hijas de Fernando I y Sancha de Castilla recibieron todo el infantazgo con los
monasterios que el había edificado y que esta vida Formosa y esas
Iglesias viniesen sin
ayuntamiento de marido. Aunque cierto es que estas infantas no hubiesen tenido ese protagonismo en la
historia de sus tiempos de haber estado en cerradas en monasterios tal y como indicaba su Padre.
estas dos hermanas solo cumplieron con las promesas otorgadas ante su Padre. (Fernando I) en la curia regia donde dio a conocer la disposición testamentad a sus hijos. Comprobando el buen comportamiento de las infantas, fueron sus familiares quienes viendo que defendían a los miembros genealógicos y sus propios intereses, (Elvira Toro y Urraca
Zamora) las llamaron reinas pero, reconociendo que solamente eran infantas. El poder de estas mujeres, también tuvo su base en su belleza e inteligencia que movieron y se movieron a su gusto y antojo; con excesivo protagonismo en la vida política real. Tanto Elvira como Urraca siguieron y acompañaron en los desplazamientos reales de su hermano Alfonso VI; prueba evidente, que al fallecimiento de estas hermanas, supuso un cambio muy significativo en la política del Rey. Ellas guardaban una imagen acorde con los valores del la ideología y se deduce (claramente) que estas dos hermanas fueron amadoras y amadas, de hay partió la preponderancia a los romances.
En los monasterios (como su padre le ordeno) cuidaron con actuaciones de ejemplaridad de penetración en la conciencia humana con su atractivo sexual. Cuentan que Elvira termino casándose, pero no existe ningún documento firmado que lo acredité. Ni se conoció rey alguno durante su existencia, desde su titulo de Infanta, excepto su hermano Alfonso VI como regente de Castilla y León, y si hay reina debe haber Rey. Una de las normas testaméntales, era que las dos infantas no podrían contraer matrimonio, para que los infantados no tuvieran otra raíz hereditaria, y así a la muerte de estas pasarían a el reino de León, Esto se cumplió antes de fallecer ninguna de las dos, porque cuando Elvira le fue despojada la ciudad de Toro por su hermano Sancho, al morir este volvió la ciudad a poder de D. Elvira, y cuando esta infanta murió, el infantado paso al reinado de Castilla y León, en la muerte de Urraca paso lo mismo, ya que los fallecimientos fueron 19 de Marzo 1.101 Urraca y 15 de Noviembre de 1.101 de Elvira, siendo enterradas en el
monasterio panteón
San Isidoro de León por deseo de su Padre. Se comenta que aún siendo diplomáticas, cumplían todo cuanto prometían. Urraca cuando vio la ciudad de Zamora cercada y morir ha gente de hambre (Estilo Numancia) prometió que el hombre que matara a su hermano – Sancho II – dormiría una
noche con ella, cuando se entero de la muerte, mando llamar a Bellido; ordeno que le amarraran pies y manos le amordazaran la boca, metiéndolo en un saco bien amarado con una cuerda y lo acostaron con Urraca, por lo que ella cumplió la palabra..
Hubo algún caso que enturbio algo el prestigio ciudadano, el asesinato de Juan el tuerto, tío y tutor del Rey. Perpetrado el día dé todos los
santos de 1.326. Después vendrían otros a favor del honor y la dignidad, como el gesto de Antoña García (por citar uno) que con su ayuda se asentó en el trono de Castilla Isabel La Católica. Con mucho valor Antoña García subió al patíbulo vestida como de
fiesta marchando con paso lento hasta la horca y pidió ser ajusticiada a la primera, pidiendo al verdugo le atara la saya y las piernas para que balanceando su cadáver no perdiera su compostura. Salvando también con ello los romances de las infanta y el derivado de la
fruta.
En los sepulcros de estas dos mujeres los epitafios tratan de hacer un
espejo de los tiempos medievales como infantas y reinas de Toro y Zamora, en el Dª. Elvira, vaso de fe, honra de
España, templo de justicia como el lucero del alba. En el de Dª. Urraca esta Infanta es la honra de España. Yo doy como bueno todo lo que se escriba sobre estas dos mujeres medievales con todos los honores que puedan atribuirles, pero nunca veré lógico y real el titulo de Reinas, por que yo no he localizado ninguna huella que lo marque a si. Ni creo que nadie haya visto nada documentado al respecto. Y existen historiadores como –GIOVANNI DA VINCI, en sus Genealogías, hace mención a Dª. Elvira y a su hermana Urraca como reinas. Mi máxima ilusión ha sido y es el saber y conocer historia, este tema a sido constante de estudio y debates parra mi, y en esos tiempos medievales veo una reina Elvira, la esposa de Bermudo II (Hija del conde Melendo) Reyes de León. Otra reina. Urraca, de Castilla León y
Galicia esposa de Raimundo de Borgoña, hija de Alfonso VI. Por tanto sobrina de las dos infantas Elvira y Urraca. Otras Elviras y Urracas existieron, pero no tan próximas a estas fechas ni a las zona de lo hoy llamado España.
Los primeros vestigios arqueológicos encontrados, sitúan el origen de Toro en la Edad del Hierro II. Estos restos junto con el verraco de
piedra que aún se conserva en la ciudad, permiten suponer la existencia de un castro que algunos autores identifican con la antigua ciudad vaccea de Arbucala, situada en la calzada de Astorga a Mérida y
Zaragoza. 3 Este primer asentamiento, posiblemente desapareció con posterioridad y seguramente formó parte del denominado Desierto del Duero que sería repoblado como bastión leonés.
El año 899 es conocido en la historia de Toro como el de la repoblación de la ciudad, basándose directamente en el cronista del rey Alfonso III, el obispo Sampiro. Esta repoblación fue frenética debido al riesgo de perder de nuevo las tierras para el dominio cristiano, por lo que se recurrió a personas consideradas "prescindibles" en otras ciudades.
Durante la Edad Media fue una de las ciudades más prósperas del Reino de León por su producción vitivinícola. Se atribuye a Alfonso IX, rey de León, la siguiente frase: "Tengo un Toro que me da vino y un León que me lo bebe".4
En 1476, los toresanos partidarios de Isabel la Católica acordaron sublevarse contra los portugueses que ocupaban la ciudad. El gobernador Juan de Ulloa, valedor de La Beltraneja, envió a la horca a todos los conjurados, pero ordenó dar garrote vil a Antonia García, esposa de Juan de Monroy, en la
reja de su misma
casa. La reina Católica mandó tras su entrada en Toro dorar esa reja en desagravio.
Toro fue durante cuatro siglos una de las diecisiete villas y ciudades con voto en Cortes, ocupando el lugar duodécimo, inmediatamente después de Zamora y delante de
Madrid.
Su nombre, según el prof. Guillermo Tejada, es un hidrónimo prelatino de la
familia de "Torio o Torío", "Turia", "Tera", y Dor (i) o/Doro/Duero -al que debe su nombre-, sin que nos olvidemos de la equivalencia fonética entre la "t" y la "d": Y así, desde el redundante prelatino " (A) D/T+u/oro", con el significado de "
Río (-río)" (junto al-) a > TORO, con el mismo significado. Y este nombre se lo va a deber al río Duero, ya en los tiempos antiguos, pues su nombre anterior también fue otro hidrónimo prelatino redundante, "Arbucala". (¿Había cambiado también de nombre el Duero, o sólo los habitantes de sus riberas?).