Dentro el término municipal y sobre la cima de un
monte se encuentra el
santuario de la Mare de Déu de la
Roca, citado ya en documentos de 1230. Fue destruido durante la Guerra de la Independencia y reconstruido de nuevo poco tiempo después. Desde 1439 hasta 1835 estuvo bajo la protección de los monjes del
monasterio de
San Miguel de
Escornalbou. Un poco más arriba se sitúa una
capilla dedicada a san Ramón. Está pintada de
color blanco para que sirviera de guía a los
barcos. Construida en 1826, fue restaurada en 1902. Aparece también en uno de los cuadros de Miró.