En la época
medieval existían las llamadas Comunidades de Regantes, que estaban formadas por aquellos vecinos que poseían
huertos y prados con derecho al
agua de la reguera procedente de
La Acebeda y tenían sus propias ordenanzas. Estos regantes dependían de una única autoridad, que era el que repartía el tiempo de riego entre los que tenían derecho al agua de la reguera, abriendo o cerrando las bifurcaciones existentes.
Para medir este tiempo se recurría a un
reloj de sol, que consistía en una estaca alta clavada en el centro de una
piedra circular, que tenía grabadas tantas marcas como regantes existieran. A esta piedra se la llamaba "Piedra de las Veces" o "Piedra de las Partes". Se puede ver enfrente al
Ayuntamiento.
El conjunto de elementos tradicionales que componen la
fragua, se encontraban antiguamente en un
edificio, hoy restaurado como
alojamiento rural, donde se conservan la piedra de afilar, el fuelle, el yunque y la
pila o poza. El oficio de herrero era de los más importantes en el
pueblo, pues sus tareas eran muchas y útiles para los vecinos. Se encargaba de herrar los animales para el trabajo, pero también de arreglar los útiles de labor con que se contaba antiguamente: arados, rastrillas, elementos de los
carros. Este oficio lo ejercía el herrero de
La Serna del Monte en los lugares de
Gandullas y
Piñuecar.