
EL HERRAJE
El potro de herrar es una de las reliquias que quedan en prádena como recuerdo de la vida de los ganaderos de antaño. últimamente, dado que el potro está totalmente restaurado se procede en las fiestas patronales (El Carmen) a herrar, a modo de recuerdo, a un animal.
El potro consta de seis bloques verticales de piedra o madera. Entre los cuatro bloques delanteros existen unos travesaños de madera que permiten el desplazamiento hacia delante o hacia atrás del yugo, o lubio, según el tamaño del animal, a veces también se puede desplazar en altura. El lubio se utiliza para sujetar la cabeza, estando curvado en su parte central para adaptarse al cuello. En la parte superior de los dos bloques traseros, existe un travesaño de madera que sirve para sujetar el rabo.
Entre los cuatro bloques verticales traseros se sitúan dos travesaños paralelos de madera, portacinchos, de los cuáles se cuelgan los cinchos, de cuero o soga, que previamente han sido colocados por la tripa. Al girar el portacinchos lo va tensando a modo de polea, logrando suspender al animal en el aire. El giro se produce introduciendo dos palos en sendos agujeros del portacinchos, uno de los cuáles hace de freno y el otro gira haciendo palanca.
Una vez en el aire se atan las extremidades a unos apoyamanos constituidos por unos pequeños bloques verticales de piedra o troncos clavados en el suelo. A veces lo forman cuatro troncos horizontales sujetos mediante tornillos a los cuatro elementos estructurales o bien se apoyan en un tronco horizontal que va de un elemento estructural a otro. Las piedras utilizadas suelen ser granito, aunque a veces se emplean piedras esquistosas. Las maderas suelen ser de roble y a veces de álamo negro. (M.M.G.G.).
El potro de herrar es una de las reliquias que quedan en prádena como recuerdo de la vida de los ganaderos de antaño. últimamente, dado que el potro está totalmente restaurado se procede en las fiestas patronales (El Carmen) a herrar, a modo de recuerdo, a un animal.
El potro consta de seis bloques verticales de piedra o madera. Entre los cuatro bloques delanteros existen unos travesaños de madera que permiten el desplazamiento hacia delante o hacia atrás del yugo, o lubio, según el tamaño del animal, a veces también se puede desplazar en altura. El lubio se utiliza para sujetar la cabeza, estando curvado en su parte central para adaptarse al cuello. En la parte superior de los dos bloques traseros, existe un travesaño de madera que sirve para sujetar el rabo.
Entre los cuatro bloques verticales traseros se sitúan dos travesaños paralelos de madera, portacinchos, de los cuáles se cuelgan los cinchos, de cuero o soga, que previamente han sido colocados por la tripa. Al girar el portacinchos lo va tensando a modo de polea, logrando suspender al animal en el aire. El giro se produce introduciendo dos palos en sendos agujeros del portacinchos, uno de los cuáles hace de freno y el otro gira haciendo palanca.
Una vez en el aire se atan las extremidades a unos apoyamanos constituidos por unos pequeños bloques verticales de piedra o troncos clavados en el suelo. A veces lo forman cuatro troncos horizontales sujetos mediante tornillos a los cuatro elementos estructurales o bien se apoyan en un tronco horizontal que va de un elemento estructural a otro. Las piedras utilizadas suelen ser granito, aunque a veces se emplean piedras esquistosas. Las maderas suelen ser de roble y a veces de álamo negro. (M.M.G.G.).