PASANDO POR VILLAREJO DE SALVANÉS
Esta mañana, y luego esta tarde pase por Villarejo de Salvanés, un pueblo de la provincia de Madrid, donde parece que algunas industrias han hecho allí sus almacenes. Solamente cuando cruzas por esa Carretera autovía de Valencia, vas pensando en el radar que vigila la velocidad de su llanura, Más recuerdo que hace unos quince años, según pasaba por dicho pueblo escuché la canción poesía de Miguel Hernández titulada, “Rosario la Dinamitera”. Y se me vino a la cabeza esa estrofa que era fácil de retener, que decía así, “Sobre su mano bonita volaba la dinamita con atributos de fiera, Rosario Dinamitera”. Es posible que esa mujer nacida en ese pueblo, se te olvide, más habrá gente siempre que le sirva de ejemplo, una heroína que no pudo disfrutar de esa fama de guerrera, en aquellos tres años de guerra incivil, donde el morir o estar herido era normal, nadie tenía su vida asegurada estando en nuestra querida España, ya que los odios envidias y venganzas circulaban por nuestras calles. Y en los frentes de batalla las balas no perdonaban a nadie. Hoy en mi memoria afloro dicha historia verdadera. Sobre aquel pueblo que parece estar tranquilo, aunque el ruido de los vehículos les mantenga en pie algunas horas. G X Cantalapiedra. 4 – 3 – 2025.
Esta mañana, y luego esta tarde pase por Villarejo de Salvanés, un pueblo de la provincia de Madrid, donde parece que algunas industrias han hecho allí sus almacenes. Solamente cuando cruzas por esa Carretera autovía de Valencia, vas pensando en el radar que vigila la velocidad de su llanura, Más recuerdo que hace unos quince años, según pasaba por dicho pueblo escuché la canción poesía de Miguel Hernández titulada, “Rosario la Dinamitera”. Y se me vino a la cabeza esa estrofa que era fácil de retener, que decía así, “Sobre su mano bonita volaba la dinamita con atributos de fiera, Rosario Dinamitera”. Es posible que esa mujer nacida en ese pueblo, se te olvide, más habrá gente siempre que le sirva de ejemplo, una heroína que no pudo disfrutar de esa fama de guerrera, en aquellos tres años de guerra incivil, donde el morir o estar herido era normal, nadie tenía su vida asegurada estando en nuestra querida España, ya que los odios envidias y venganzas circulaban por nuestras calles. Y en los frentes de batalla las balas no perdonaban a nadie. Hoy en mi memoria afloro dicha historia verdadera. Sobre aquel pueblo que parece estar tranquilo, aunque el ruido de los vehículos les mantenga en pie algunas horas. G X Cantalapiedra. 4 – 3 – 2025.