La rehabilitación del conjunto eclesial de Parpalinas, que da nombre a uno de los 6
pueblos de
Ocón (
Pipaona de Ocón) posee un alto significado para
La Rioja desde el punto de vista histórico y cultural. Ello es debido al hecho de que
San Millán de la Cogolla realizó un desplazamiento a este lugar hacia mediados del s. VI d. C., tal como ha quedado documentalmente acreditado. Había sido reclamado por el hacendado Honorio, propietario de la villa parpalinense, para que realizara un exorcismo en su propia
casa y la liberara del demonio; fue un viaje misionero que impulsó la cristianización de estos distritos rurales de La Rioja media.
La presencia de San Millán en Parpalinas queda confirmada por el estudio de la Vida de San Millán, escrita por el obispo Braulio de
Zaragoza en el s. VII, y por las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo entre 2005 y 2008. Estas últimas han sacado a la luz los restos de dos templos superpuestos, que son los ahora rehabilitados. El más antiguo ya existía cuando San Millán llegó a Parpalinas y sin lugar a dudas fue el templo que él visitó y en el que realizaría rezos y liturgias junto a los presbíteros locales que le acompañaron durante la estancia.
El templo visitado por San Millán fue desmontado pocos decenios después de su visita y sustituido por otro, de tamaño notablemente mayor, caracterizado por su
ábside circular y por albergar en la nave una
piscina bautismal y un mausoleo para los miembros de la
familia propietaria de Parpalinas. Este templo desapareció hacia los siglos X/XI y su solar se convirtió en
cementerio durante la Edad Media. En este último periodo se levantó sobre la zona del ábside una pequeña edificación que tuvo funciones de culto.