La ubicación de los
nidos de ametralladoras no es arbitraria, sino que responde a la necesidad de defender las instalaciones portuarias. Por otra parte, en la zona del
Faro, en la
sierra de
Santa Pola, se encuentran dos baterías de costa o de defensa antiaérea comunicadas subterráneamente, así como un depósito para munición. Son obras que se excavaron en la
roca de la sierra. Esta zona ya venía siendo importante desde tiempo atrás, pues al tratarse de un espacio elevado permitía una vista privilegiada hacia el
mar, desde donde alertar de las posibles incursiones
aéreas de aviación enemiga.