AQUEL
KIOSCO DE
PLAYA “EL TINTERO¨
En aquella playa del Cura de la arena dorada, donde el sol se escondía,
y la espuma pintaba su efímero diseño,
se alzaba aquel kiosco, un viejo compañero,
testigo de risas y de dulce ensueño, de historias de playa,
de
veranos eternos y arenas tempranas.
Las olas llegaban, susurrando secretos,
mientras bajo su
sombra, la vida fluía,
un recuerdo de antaño, un
refugio de afectos,
donde el tiempo dormía y el alma se unía.
Hoy quedan las
fotos, la brisa y la sal,
y el recuerdo intacto de aquel kiosco fiel,
un punto pequeño en el vasto litoral,
un
rincón del alma, dulce como la miel.