SAN PEDRO DE MERIDA: Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa...

La vejez nos arrebata lo que hemos heredado y nos da lo que hemos merecido.

Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.

Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Donde no hay vino no hay amor.