Participar en la alborada, tanto el día de la
Virgen de la Asunción como en la festividad del
Cristo de los Afligidos, además de un acto tradicional, bonito y de hondo sentido religioso en muchos de los participantes, finaliza con la toma de un chocolate calentito acompañado de dulces. Este año finalizó en
casa del señor alcalde. Previamente, entre cánticos, recorrimos buena parte del
pueblo.